Volvemos esta semana con otro término usado en Ecología. La sinantropía.
La sinantropía (del griego syn-, “junto a” + anthro, “humano”) se utiliza para hablar de la capacidad que muchas especies de flores o de fauna han desarrollado para adaptarse perfectamente a las condiciones ambientales que hemos creado en en los ecosistemas urbanos. Es una adaptación a los sistemas antrópicos.
Son especies que prácticamente ya no viven en sus ecosistemas naturales, o lo hacen de la misma manera en las ciudades. Ejemplo de ellos son los gorriones o las palomas. Estas dos especies de aves han hecho de la urbe su hogar. Así mismo pasa con las cucarachas o con las temidas ratas.

Con nuestras infraestructuras (edificios, alcantarillado, parques urbanos) les proporcionamos fabulosas zonas de refugio y de agua fresca. Con nuestras basuras acumuladas les damos unos buffets libres de Estrella Michelin. Unas vacaciones con «todo completo» incluido.
Se han adaptado a una nueva forma de vida. Ya no tienen que cazar para alimentarse y la selección natural no aplica en ellas como lo hacía antes.
La paloma más débil, por ejemplo, siempre encontrará un niño o un anciano que le de comida en los Viveros o en la Plaza de la Virgen. Además, se eliminan sus depredadores naturales (no veremos muchos halcones por la Calle Colón), así que su tasa de crecimiento suele crecer de manera exponencial.
¿Alguna de estas especies es considerada plaga en nuestra ciudad?
si, TODAS las antes citadas.
Generan molestias y pérdidas económicas (ya sabéis el deterioro de edificios que producen las heces de palomas y gorriones), además son vectores de transmisión de importantes patógenos.
Para enrevesar más el asunto: cuando una patología es trasmitida por este tipo de animales, se le llama «zoonosis de ciclo sinantrópico».
¿Quién es el rey de la sinantropía?
La rata.
Ojo al dato: Se estima que estos roedores consumen una quinta parte del suministro mundial de alimentos al año.
Es muy difícil controlar la plaga de roedores en el medio urbano (en la Gran Manzana hay 17 millones de ratas, es decir, el doble que de personas). En valencia no nos quedamos cortos.
Hoy en día han conquistado nuevos castillos: los árboles de nuestros parques. Puedes tener más información de cómo eliminarlas en nuestro artículo ‘Eliminar ratas en jardines’.
No es raro ver a estos roedores a plena luz del día bajando y subiendo de sus apartamentos arbóreos. Id a cualquier paseo de la ciudad con palmeras y veréis este espectáculo.
La legislación marca lo siguiente: umbral cero fuera del alcantarillado (ya se ha aceptado que no es posible controlar su población en las infinitas redes bajo tierra), pero un sólo individuo fuera de él, es considerado plaga.

¿Porqué?
Por el alto riesgo de transmisión de zoonosis.
La carga bacteriana que las heces/orinas de estos roedores suelen tener es muy alarmante. Y la posible vía de transmisión es la alimentaria. Los roedores suelen merodear muchos almacenes con comida y suelen marcar su territorio con orina en alimentos, por eso es imprescindible en control de plagas en estos lugares.

En un reciente estudio realizado en Barcelona sobre 250 ratas de alcantarilla, se encontraron los siguientes patógenos:

El control de roedores en los espacios públicos urbanos es una tarea muy difícil y muy costosa, pero imprescindible para garantizar la salubridad de la población.
Para terminar, lanzamos una reflexión: ¿Quien ha hecho facilísimo a los roedores la conquista de nuestras ciudades?

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